Historias fotográficas (1). Año 1998.

Año 1998.

La primera cámara digital, en 1998, fue una Casio QV 30. Tenía una resolución de 320 x 240 puntos.

Tenía una memoria interna con capacidad para 30 o 40 fotos. La compré en Hipercor de Barcelona. En aquellos años, las cámaras digitales sólo se veían en lugares de ese tipo.

Recuerdo una conversación del vendedor con otro cliente, en la que, el vendedor, le explicaba que, pronto, recibirían una cámara Canon con capacidad para guardar las imágenes en una tarjeta. Obviamente, el cliente no tenia ni idea de qué era una tarjeta.



Bueno, aquella cámara me la llevé a un viaje de un par de días, e hice con ella unas cuantas fotos.
Desde luego, llamaba la atención, aunque, visto desde ahora, era limitadísima. Por no tener, no tenía ni flash.

Seguidamente, fui a donde la había comprado y la cambié, por algo mucho más serio: una Sony Mavica.

Sony Mavica. Se empezó  fabricar en 1998.
Foto: Ashley Pomeroy Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 unported license.
Esta cámara presentaba varias ventajas: guardaba las fotografías en disquettes de 3.5 ", con lo cual, te podías llevar una caja de disquettes de viaje y tenías para hacer muchas fotografías (cabían entre 30 y 40 por disco).

La resolución era de 640 x 480 puntos. Tenía flash incorporado y la batería duraba mucho, además de que indicaba con bastante precisión cuánto le quedaba de carga. No tenía zoom.
Su precio rondaba las 90.000 pesetas de la época (unos 540 €).

En aquellas fechas viajé a Alemania e, incluso allí, llamaba la atención, y mucho. Hice muchas fotos malísimas.

La tuve un tiempo, no demasiado, porque, de hecho, la calidad de las fotos era soberanamente mala. No servían para nada mínimamente serio. En todo caso, para enviar por correo electrónico usando aquellas conexiones súper lentas de internet al uso, a modo de recuerdo borroso.


Epson PhotoPC 700

Continué indagando, a ver qué podía encontrar (y pagar) que me sirviera. Básicamente, buscaba algo que hiciese fotografías de la suficiente calidad para poderlas usar en folletos de publicidad y que facilitara el trabajo respecto a las cámaras de carrete, en cuanto a integración en el trabajo con el ordenador.

Finalmente, encontré una EPSON  PhotoPC 700.

Se trataba de una cámara de otro nivel. Tenía 1 Megapíxel de resolución (1.280 x 960 pixels). De hecho, entonces aún no se hablaba de megapíxels. Que yo sepa, la primera que usó ese término fue HP hacia el año 2000.

Contaba con 4 Mb de memoria interna, que permitía hacer unas 15 fotos en máxima calidad y unas 45 en modo de más compresión. Ya tenía posición macro y hasta disparo continuo. Incluso modo panorama, aunque, en honor a la verdad, no era más que una fotografía normal recortada por arriba y por abajo.

El objetivo era fijo, equivalente a  35 mm. y f: 2:8, con una velocidad máxima de disparo de 1/500 s.

Hacía gala de un lag formidable y una lentitud de enfoque envidiable.

Funcionaba con 4 baterías tipo AA recargables, incluidas y con cargador y todo.

Tenía flash y permitía calibrar la compensación de la exposición y la sensibilidad, aunque no se sabía qué ISO usabas. Sólo tenía las posibilidades de sensibilidad alta o baja.

Esta ya podía usar tarjetas compact flash (que, de hecho, existían desde hacía varios años), aunque el precio era prohibitivo. Total que lo que se hacía era ir a dar un paseo con ella, hacer 15 o 20 fotos y volver a casa a descargarlas en el ordenador, o verlas en el televisor.

La descarga en el ordenador se hacía por el puerto COM. Era increíblemente lento, Para descargar las 15 fotos de 1 Mp. podía tardar como una hora. Aún así era mucho más rápido que llevar las fotos de carrete al laboratorio, y mucho más barato y versátil.

Bueno, a pesar de las limitaciones, comparadas a lo que hay ahora, resultó ser una cámara excelente. Por fin se podían hacer fotos en condiciones, al menos para imprimir a 10 x 15, usar en internet y enseñar a otros tus fotografías, causando admiración.


Cámara EPSON PhotoPC 700.
Fotografía de catálogo de libre uso.



















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