Las proporciones de la fotografía

Más de una vez, a alguien le ha pasado que, al revelar fotografías en un laboratorio, las fotos le han salido cortadas, o con márgenes blancos. O, al revelarlas en 10 x 15 salen bien y, al hacer una ampliación más grande, no. ¿Por qué?

La culpa es del formato (referido a forma, no al tipo de archivo del fichero digital).


La clave está en las proporciones entre el lado largo y el lado corto de la fotografía. En fotografía, básicamente se utilizan 2 formatos, los llamados 3:2 y 4:3. También, el 1:1 y el 16:9. Tienen las siguientes formas:




Como vemos, el formato 3:2 es más alargado, y el 4:3, más cuadrado. El 1:1 es totalmente cuadrado, y el 16:9 es el propio de las pantallas panorámicas. Éste no se suele usar en vertical.

Qué formato usan las cámaras

Las cámaras de carrete de 35 mm, usaban el formato 3:2. De ellas, lo han heredado las réflex digitales (DSLR), que siguen haciendo las tomas en ese formato.

Las primeras cámaras compactas, de salida, se adaptaron a los monitores de ordenador de la época, el formato 4:3, y siguen así.

Las cámaras de sistema cuatro tercios, tal como dice su nombre, optan por el sistema 4:3.

Actualmente, casi todas las cámaras dan la opción de elegir cómo hacer las fotos, añadiendo el formato 16:9, propio de las pantallas panorámicas. Algunas, también, incluyen el formato cuadrado.

Y esto, ¿en qué afecta a mis fotografías?

De salida, todo esto parece intrascendente, pero tiene su importancia, especialmente cuando quieres ver las fotografías en otro soporte que no sea la pantalla de la cámara, ya sea papel u otra pantalla.

Si el formato del soporte final no es el mismo que el de la fotografía, pueden pasar dos cosas:


  • Que la fotografía salga cortada.
  • Que la fotografía se vea entera, pero con bandas de color a los lados o arriba o abajo (es lo mismo que pasa en las películas en las que salen bandas negras).
Por ejemplo, si yo hago una fotografía en formato 4:3 y la quiero ver en una pantalla de formato 16:9 (como la mayoría de las actuales), pasará esto:

Fotografía en formato 4:3


Una imagen en formato 4:3 vista en una pantalla de formato 16:9
Visto así, no parece demasiado importante. Eso sí, si queremos que la imagen llene la pantalla, tendremos que, mediante un programa informático, recortar la fotografía según las proporciones de la pantalla, y, entonces, nos pasará esto, que ya está peor:

La misma fotografía, pero, ahora, recortada a 16:9, para que llene la pantalla. La imagen ha quedado cortada.


Las fotos en papel.

Lo mismo pasa cuando hacemos fotos en papel, en un laboratorio. Los tamaños de papel más usados son los siguientes:


  • 15 x 10                    (3:2)
  • 15 x 11*                  (4:2,94)
  • 18 x 13*                  (4:2,89)
  • 20 x 15                    (4:3)
  • 30 x 20                    (3:2)
  • 40 x 30                    (4:3)
*Estos tamaños no se adaptan completamente a ninguna de las proporciones habituales. El 18 x 13 se usa desde hace muchos años. El 11 x 15 es más reciente, creado en un intento de adaptarse al formato 4:3 de las cámaras compactas, pero, aunque se adapta mejor, no es exacto al 4:3.


A quién más, quién menos, le habrá pasado que haces fotos, las llevas a revelar, y salen cortadas: a la torre de la iglesia le falta la punta o tu primo, que estaba en el extremo de foto del grupo de familiares, no sale. ¿Por qué? Simplemente, porque las proporciones de tu fotografía y las del papel que has elegido, no son las mismas. También, puede ser que, reveles las fotos a 15 x 10 (3:2) y, ésa que te gusta tanto, decidas ampliarla a 40 x 30 (4:3), y, esta vez, salga cortada.

Todo es cuestión de proporciones. Por ello, conviene saber en qué formato hace las fotos tu cámara, y, además, cuál es el formato del papel que va a usar. Si no coincide, acuérdate de avisar al encargado del revelado de que no corte las fotos, que les ponga margen blanco, si es necesario. Eso sí, en ese caso estarás pagando por un tamaño de foto y, en realidad, estarás obteniendo unas fotos más pequeñas.

Por ello, lo mejor es, si el tamaño del papel no coincide con el formato de tus fotografías, dedicar un rato en el ordenador a recortar las fotos a la medida. De esa manera, los recortes los harás tú como quieras, no como salgan de la máquina de revelado sin ningún control

Y, especialmente, atención si las fotos se han hecho en formato 16:9, pues las diferencia son enormes.

Cuidado con las fotos muy ajustadas

Hay una cosa que no suelen saber ni en los laboratorios, y es que, en realidad, los tamaños de papel no suelen ser exactos. Por ejemplo, si pides fotos a 15 x 10, es posible que haya algún milímetro de diferencia. Por ejemplo, que el tamaño sea, en realidad, 15,2 x 9.8. Parece poca diferencia, pero, si tu foto está muy ajustada, o, por ejemplo, le has hecho un marco, quedará mal. Si coges fotos en papel que tengas por ahí, y las mides, ya verás como, muchas de ellas, no tienen las dimensiones exactas. Por ello, lo mejor es, en este caso (fotos muy ajustadas o con marcos preparados), avisar de que te las revelen con márgenes blancos, para que no queda nada cortado.
Fotografía preparada para imprimir a 15 x 10.

Fotografía preparada para imprimir a 15 x 10, pero cortada, porque el tamaño del papel, en realidad, no era 15 x 10, 
sino 15.2 x 9,8.

Resumen:

En definitiva, para no tener problemas, lo que hay que hacer es:

  • Si ya sabes qué destino van a tener tus fotos antes de hacerlas, hazlas con ese formato.
  • Si no lo sabes, procura hacerlas holgadas, por si has de recortar. Especialmente cuando haya elementos importantes que salgan cerca de los bordes de la fotografía.
  • Si las vas a necesitar en formato panorámico 16:9, sí deberías saberlo antes de hacer las fotos, pues la diferencia con respecto a los toros formatos es muy grande. Recortar una foto en 4:3  a medida 16:9, la mayoría de las veces, va a resultar ser un desastre.























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